En varias ocaciones, discutió incluso a con su Dios, indicándole que ella era su hija, que no tenía que estar mal, se enojó con él por la misma circunstancia, ella simplemente, no entendía su situación.
Estaba desesperada, enojada con ella misma, no encuentra una salida ni una explicación del porque de su infortuna.
Trata de encontrar los puntos débiles en sí misma para responder pero nada encaja con su realidad.
Una vez más, se da ánimos para evitar tocar fondo, pero le es difícil contener más el llanto.
Otra batalla perdida, se siente sola, no confía en nadie, se encuentra perturbada, no sabe como sabiendo y haciendo bien las cosas, no obtiene los mejores resultados, silencia.
Suspira, y de nuevo, piensa en una nueva oportunidad, con la esperanza que ésta vez, alcance sus objetivos........